La serie vuelve a sus conspiraciones internacionales y su pragmático mutismo, pero vaya que se toma su tiempo. Entre redundancias (de nuevo el pasado...) y rellenos (¿Deep Dream?), la película pareciera partir propiamente tal a los 60 minutos. Los fans no se decepcionarán con la acción, aunque no se esperen el vértigo de Ultimatum. Sólidas interpretaciones.
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De agradables paisajes, melodía, y dentro de todo, actitud; pero hay que ser honestos: nada ocurre aquí. Hay algo hipnótico en el infructífero y tedioso ciclo de Hanks, pero nada lleva a algo igualmente especial -- y éste siendo un filme sobre un vendedor de hologramas, uno queda queriendo algo más. Bastante trillada con los estereotipos, también.
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Vaya forma de confundir estilo con personalidad. Te satura con Spotify por soundtrack, y te infla la trama con personajes con más maquillaje que propósito -- y sí, el Joker con sus míseros 5 minutos en pantalla cae en esto. ¿Le inyecta más vida a DC? Sí, pero bien a la fuerza. Smith, Robbie y Davis, rescatables. El resto se queda en lo superfluo y lo olvidable.
* 1/2
Ligerísima, pero lo importante es que divierte bien. No se esperen un misterio realmente interesante, uno sencillo de entender, o siquiera uno legítimamente recompensante; pero vale la pena verla por los personajes y la acción: su química es vibrante, sincera y dinámica, y su acción es bastante grata y violenta. Un par de retoques y tenemos secuela de lujo.
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Con todo lo hecho y visto ya en el terror, ¿a esto hemos involucionado? ¿A lo más trillado y rudimentario posible? Esto se limita a un "boo! hay un monstruo en la oscuridad" y se contenta con puros clichés e infantilismos: hospitales psiquiátricos malditos, puertas que se cierran solas, garabatos tétricos; y los protagonistas logran huir ilesos. Un blah mayúsculo.
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Con nobleza y admiración palpable, pero vaya lo seco que es el guión y las actuaciones en general. Fuera de ciertas escenas de Jason Sudeikis y Jeremy Irons, no tiene nada realmente memorable o distintivo. Es un repaso tan delimitado y protocolar, que más que sentirse como algo creativo, se siente como una forzosa materia de clases. Bizarra inclusión de Reifenstahl.
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